domingo, 30 de noviembre de 2014

De recuerdos e historias


Fue por mi primer año en la universidad que conocí a mucha gente interesante, aún recuerdo el primer día cruzando por las enormes puertas rojas del recinto, con los nervios de punta y el estómago revuelto, por primera vez en mucho tiempo entraba a un lugar nuevo sin nadie a mi lado, cabe resaltar que cuando ingrese a la secundaría muchos de mis compañeros de la niñez terminamos en el mismo recinto y una situación parecida ocurrió para la preparatoria, así que hasta la universidad había tenido rostros conocidos pero eso termino.

Durante ese primer año me pasaron muchas cosas interesantes, aprendí no sólo de la carrera sino de las personas, tenía una diversidad completamente diferente frente a mis ojos y ciertamente fue difícil tratar de entenderla.  En mi camino por aquella universidad tuve la fortuna de convivir con varias personas especiales, amigos increíbles y completamente diferentes a lo que había conocido hasta ese momento, los cuales  me ayudaron a comprender todos esos nuevos pensamientos, ideas y puntos de vista que venían en el paquete de los estudios universitarios.
Sin duda todos esos recuerdos y personas son valiosos para mí, pero hay una persona que sin duda resalta del resto, hasta ahora no me había nacido contarle a nadie sobre nuestra relación, sobre todo porque deje de verle repentinamente por mi cambio de universidad, sin embargo el encontrarle precisamente el día de hoy en el más inesperado de los escenarios me hizo querer hablar de este chico que es sin duda un gran ejemplo y amigo para mí.

Su nombre no me apetece decirlo, es de esas cosas que quieres guardarte para ti en tu lado envidioso, lo que si diré de él es que es una persona “brillante” y no me refiero al aspecto académico, sino más bien al personal.

Él es un chico difícil de no notar, toda su persona es atrayente en el sentido que es agradable y cálido, la manera que nos conocimos fue durante mi primer mes, acababa de hacer amistad con una chica increíble de comunicaciones y solíamos almorzar junto con otras amigas cuando nuestros horarios coincidían. Una vez en uno de esos almuerzos ella llego junto con este chico y nos presentó a todas, desde ese día era el único chico entre nosotras y a él no parecía molestarle.
Sus apariciones eran errantes, en ocasiones estaba, en otras no, podían pasar días en los que no le veíamos la pista y al siguiente aparecía con su sonrisa despreocupada platicando con todas como si  siempre hubiera estado ahí.

 Hay que decir algo, no soy particularmente una persona sociable abiertamente, me reservo mucho el hecho de entablar conversaciones o entrar en un grupo, y algo que me sorprendió muchísimo por aquel tiempo es que este chico a pesar de su alegría parecía tener esa misma preferencia.
La primera vez que hablamos solos fue en uno de los cubículos de la biblioteca, recuerdo que me gustaba ir ahí pues eran los lugares más apartados y tranquilos del lugar, a veces ni siquiera sacaba un libro, me dedicaba a garabatear en el cuaderno o escuchar música. Fue así que durante una de mis horas muertas en las que me escabullí de mis compañeros para ir a tomar una pequeña siesta a los cubículos que nos topamos, yo hojeaba una de las revistas de la biblioteca cuando él llego y se sentó a mi lado. Sorprendentemente no fue incomodo, recuerdo que comenzamos a hablar con la naturalidad de quienes se conocen desde el nacimiento, y aun a pesar de no cursas la misma carrera podíamos intercambiar puntos de vista de forma tan sencilla que me parecía divertido.
En poco tiempo este chico se convirtió en una especie de meta a lograr, al verlo miraba todas esas cosas que yo quería llegar a ser,  descubrimos lo increíblemente parecidos que somos al igual que nuestras grandes diferencias.

Ahora cuando recuerdo aquellas platicas en esas butacas de la biblioteca no puedo evitar sonreír y extrañas a esa persona.  Generalmente cuando ves que alguien tiene las cosas que tu deseas lo primero que puede causarte es envidia o celos, pero en nuestro caso yo de verdad le admiraba, de alguna manera quería ser reconocida por esta persona, quería que se sintiera orgulloso de mi.
La última vez que hablamos fue hace más de tres años, fue el único amigo del que no me despedí en aquella universidad al cambiarme de carrera porque me sentía demasiado avergonzada, cargaba con el sentimiento de que había fallado, que me había rendido y que no podía verle a la cara a aquellas personas que me había alentado con tantas fuerzas.
Gracias a que mantengo comunicación con mis amigos de la institución  me enteré de que esta persona se fue de intercambio unos meses después de mi cambio, me sentía feliz por él y al mismo tiempo decepcionada, esa meta de llegar a la par se volvió tan lejana e inalcanzable.
Y como siempre la vida siguió,  han pasado casi tres años desde aquellos días  y aun con mi renuencia a aceptar aquella nueva carrera e institución que me parecía tan ajena y extraña, estoy a unos mese de completar la carrera. Yo seguí avanzando a pasos lentos y torpes, ya no sentía esa emoción o alegría por estudiar o asistir a la universidad,  esto termino por convertirse en algo que debía hacer porque así debía de ser, tenía la idea de que esto seguiría así hasta que por fin tuviera el papel en mano de mi termino de carrera, pero como siempre a la vida le gusta dar sorpresas inesperadas, sobre todo la de hoy.

Hoy mientras caminaba con mi hermana por la calle de regreso a nuestra casa después de comprar comida apareció un chico a gritado mi nombre entre las personas, lo he visto y me he emocionado por verle,  y al mismo tiempo he sentido miedo,  ese temor de que no pude cumplir con aquella meta, con la tristeza de que no podría decirle que me faltaba poco para terminar la carrera que elegí , pero aun así con una inmensa felicidad de ver que a pesar de los tres años que no nos vimos seguía siendo ese mismo chico de personalidad brillante que me hablo con la naturalidad de quien he visto apenas ayer.
No tengo palabras para expresar lo mucho que ha significado esta tarde para mí, he llorado de felicidad y de frustración casi al mismo tiempo, he reído con un amigo como en mucho tiempo no lo hacía, y recibí las palabras que necesitaba para intentar retomar ese sueño que creía perdido.
Mi amigo, mi otro yo brillante, me ha dejado de nuevo, él se ha ido a estudiar más lejos aún y posiblemente no volvamos a vernos en muchísimo tiempo más, nuestras vidas han cambiado tanto pero lo esencial sigue en nosotros, el sigue resplandeciendo y alumbrado a muchas personas incluida yo.

No sé qué venga a la vida, pero a pesar de todas las cosas que pudieron no haber salido como soñaba debo agradecer por esas personas completamente inesperadas con las que me he topado, y sólo espero que algún día en el futuro cuando volvamos a vernos pueda ver a mi querido amigo a los ojos y sonreír con suficiencia diciendo que por fin he logrado lo que quería.

“Porque no importa cuando cambiemos, o cuan mal nos vaya en la vida, tengo toda la intención de volver a mirarte en el futuro, así que por favor no te rindas”